Español

Ángel Bongiorno Vigil

Evangelismo sin barreras

Con la proliferación de radio emisoras a través de nuestro continente, las oportunidades de alcanzar a la comunidad con el mensaje de las Buenas Noticas de Jesucristo se multiplican. Utilizando la radio podemos transmitir el mensaje a cientos de personas. El poder alcanzar a gran cantidad de personas con un solo mensaje es algo emocionante, algo que nos debe entusiasmar y empujarnos a hacer todo lo posible para realizar el mandato del Señor Jesucristo que dice: «Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos» (Marcos 16:15 NTV).

Por medio de la radio podemos ir a todo rincón de nuestras ciudades y pueblos. Podemos entrar en casas, oficinas, fábricas, escuelas, automóviles y en todo lugar donde se congregan las personas. Muchos que nunca se atreverían a entrar en una iglesia pueden escuchar el mensaje de Cristo sin barreras y sin que se los identifique con esta o aquella religión. Más adelante, cuando el Espíritu Santo haya hecho su labor en el corazón de ellos, darán testimonio de cómo sus vidas fueron cambiadas al escuchar un programa de radio. Uno de nuestros oyentes escribió desde Chiapas, México: «Desde hace dos años lo escucho por medio del programa Cruzada con Luis Palau y comprendí que yo era un pecador y era necesario aceptar a Jesucristo en mi corazón para recibir el perdón de mis pecados. Por lo que acudí a una iglesia y recibí a Jesucristo como mi Salvador. Hermano, sus programas han sido una bendición a mi vida porque a través de ustedes alabo a Jesús con todo mi corazón».

Sin embargo, junto con las oportunidades también llega la obligación de presentar un mensaje claro, conciso, oportuno y con excelencia que apela al inconverso. Queda excluido, por lo tanto, presentar el mismo mensaje que compartimos el domingo por la mañana en nuestra iglesia. Grabar el servicio dominical y transmitirlo por la radio es útil para aquellos que no han podido asistir a la iglesia por razones de enfermedad u otro motivo, pero no tiene mucho atractivo para el mundo secular. Es posible que alcancemos algunos si usamos este tipo de programación, pero si lo planeamos bien podemos llegar a muchísimos más (Romanos 15:20).

La radio es un medio de comunicación muy útil. Para la iglesia u un evangelista que desean emplear este excelente medio de comunicación para alcanzar a los perdidos, ofrecemos siete sugerencias.

Afinar la puntería. Es prácticamente imposible alcanzar a toda la población con un solo estilo de mensaje. Los jóvenes tienen ciertos gustos y los mayores, otros. Ahora pensemos en las mujeres y los hombres, los niños y las niñas. Para apuntar a los jóvenes debemos tener material —mensajes, música, comentarios, entrevistas e información— dirigida específicamente a este grupo de la comunidad. En cambio, si nuestra intención es ministrar a las mujeres mientras hacen sus labores en casa, entonces busquemos el material que puede ser atractivo para ellas. Pienso en un programa que hicimos en Radio Trans Mundial desde la isla de Bonaire que llamado Pedrito el pulpo, por supuesto dirigido a los niños. Pedrito hacía travesuras y, en cada programa, los niños aprendieron principios para sacar al pobre Pedrito de sus apuros. Para asegurar el éxito, los programadores tenían que observar a los niños, entrar en su mundo, usar su lenguaje y luego presentar a Cristo de una manera entendible para ellos.

Reunir el personal necesario. Una vez que hemos tomado la decisión acerca del público de destino —la audiencia que queremos alcanzar— busquemos al personal que nos puede ayudar presentar el programa. El talento que necesitamos puede estar muy cerca y debemos ser sabios en utilizar a quienes mejor comunican el mensaje a sus pares. La competencia por la atención de la gente es muy grande. Esas personas tienen que hablar con claridad y saber comunicar bien. Hasta que su propia gente esté bien entrenada, una buena idea es contratar a un locutor profesional. Hoy día hay muchos creyentes trabajando en los medios de comunicación. Busquemos a uno de ellos para que sea la persona que nos represente en esta labor. La calidad profesional del programa no se debe descuidar en ningún momento.

Seleccionar la emisora. Luego estudiemos las radio emisoras. Un programa evangelístico tiene mayor impacto si utilizamos una emisora secular, quizás comercial, para su difusión. ¿A qué segmento de la sociedad están dirigidos sus programas? No vamos a transmitir nuestro mensaje en una radio que solo busca alcanzar a los jóvenes cuando nuestra intención es tocar a los hombres, a los negociantes, a los empresarios de nuestra ciudad.

Una vez que hemos decidido en que emisora deseamos transmitir nuestros programas debemos hacer contacto con su gerente o director de programas para obtener los tiempos disponibles. Seleccionemos el horario de acuerdo a la audiencia específica que queremos penetrar. Si queremos alcanzar a los niños y el horario ofrecido por la emisora es en un momento cuando nuestra audiencia está en la escuela o ya está durmiendo, por supuesto que no nos conviene.

La duración del programa es de suma importancia. Si el acuerdo con la emisora es que el programa dure quince minutos tenemos que ser exactos en esto. Conozco a un productor con no se fijaba en la duración y como resultado creó una cantidad de problemas para la emisora. Los operadores nunca sabían cuando terminaría el programa, esto quitaba mucho del impacto que el programa pudiera haber causado con los trabajadores de la emisora.

Calcular los riesgos. Un programa radial no solo tiene su costo inicial, sino que será necesario mantenerlo mes tras mes. Además del costo financiero existe el constante gasto emocional de los que deben preparar los programas, ya sean semanales o diarios. Consultemos con otras personas que ya están utilizando estos medios para tener una mejor idea de lo que exigen estas actividades. El programa Pedrito el pulpo llegó a ser tan popular que se traspasó a ser una obra teatral. Pero solo se logró con constante e intenso trabajo de parte de todos los interesados. Una persona dedicó la mayoría de su tiempo para escribir los libretos. Después hubo los ensayos con los actores y luego tuvieron que grabar la dramatización, etc., etc. Tiene que haber un compromiso serio de perseverancia para que haya excelencia para la gloria de Dios.

Llamar la atención. El título del programa tiene que ser algo llamativo y fácil de recordar. Hay que fijar en el propósito del programa y llamarlo de tal manera que la gente pueda identificarlo fácilmente. El programa Un mensaje a la conciencia del hermano Pablo (ahora Carlos Rey) es un excelente ejemplo. El título representa claramente lo que intenta hacer el programa.

Es provechoso atraer al público con algo que sea conocido, algo familiar, para luego pasar a lo desconocido. Usemos algo que todos tenemos en común en la ciudad en la que vivimos, algún acontecimiento reciente que todos puedan identificar. Luego pasemos a hacer alguna aplicación que permita que el evangelio entre a la vida de estas personas de manera natural. Noten como Luis Palau encara cada pregunta que contesta a diario en el programa Luis Palau Responde. Luis contesta preguntas de una manera que es fácil de entender. Por ejemplo, si una joven tiene dificultades con sus padres debido al novio que ha elegido, Luis encara el problema utilizando sugerencias prácticas primero para resolver la situación inmediata y luego la lleva a la Biblia y se centra en la posición espiritual de la persona y la necesidad de entregar su vida a Cristo.

Seleccionar la música. Uno de los elementos que puede crear más controversia en un programa de radio es la música. Todos tenemos nuestros gustos y preferencias pero no busquemos algo que solamente nos gusta a nosotros. Conviene que sea la música que prefiere el público a que apuntamos. Hay algunos estilos que nos parecen estar fuera de nuestra órbita, que nos hacen sentir molestos o incómodos. Siempre tengamos en cuenta nuestra audiencia y utilicemos aun aquello que nos hace sentir fuera de nuestra zona de comodidad. Si el programa está dirigido a los jóvenes, la música que usamos debe ser el estilo que ellos escuchen. Es posible tener música juvenil con mensajes claros y directos.

Asegurar el seguimiento. Lo que sucede después de haber presentado el programa es de suma importancia. Los resultados anticipados pueden ser excelentes pero debemos estar preparados para cosechar. Para lograr que la gente responda positivamente a nuestro programa es necesario motivarla. Una invitación a escribir, enviar un mensaje de texto o llamar por teléfono para reclamar algún folleto o premio especial puede lograr el propósito deseado. Asimismo se puede visitar a los oyentes para entregarles personalmente lo que han solicitado. Mi esposa ayudaba con un programa dirigido a las mujeres titulado La perspectiva femenina. Los mismos productores salieron a visitar a los oyentes que escribieron a fin de guiarlas a Cristo y a conducirlos a una iglesia. También es posible utilizar un número telefónico para que la gente le haga preguntas, o que escuchen un mensaje pregrabado que incluye el evangelio.

Si la persona que hace contacto con nosotros tiene problemas en su vida, es importante tener personal preparado para proveer la ayuda necesaria. Radio Trans Mundial, por ejemplo, tiene sus Centros de confianza en diferentes ciudades del continente a los cuales el oyente puede llamar y comunicar su situación. Encontrará a un consejero, bien entrenado y con material de ayuda a la mano, para presentar la solución bíblica.

Además de usar el programa para evangelizar debemos tener la intención de que los que responden al llamado, a la invitación de seguir a Cristo, sean incorporados a la iglesia local. Podemos facilitar su incorporación con instrucciones en el mismo programa o invitar al oyente a escribir o llamar por teléfono. Este es un punto importante, ya que permite cerrar el círculo que se comenzó al iniciar el programa.

Profile picture