Español

Sergio Handal

Alcanzando a empresarios y a ejecutivos

«No sé qué es lo que nos falta. En la iglesia hemos recibido la visita de algunos empresarios, pero vienen una vez y después no vuelven a aparecer. ¿Será que son demasiado orgullosos e insensibles a las cosas espirituales o será que la iglesia no les resulta suficientemente atractiva?»

        Esta inquietud la hemos percibido en muchos pastores a lo largo de nuestro ministerio. Existe una especie de frustración en algunos líderes por no lograr ser efectivos al evangelizar y discipular a empresarios.

        Sin embargo, la tarea no es tan difícil. Lo que se necesita es un cambio de paradigma en la filosofía de cómo ganar para Cristo a este núcleo de la población. Creemos que buena parte de la victoria se logra con un cambio de mente, especialmente de los líderes cristianos.

        Es probable que los ejecutivos sean uno de los grupos más propensos a tratar de ganar este mundo (afanándose en lograr una buena posición económica, poder, fama, etc.). Y es precisamente por esto que encontramos a personas del mundo de los negocios que se desubican cuando se dan cuenta de que han estado viviendo para un propósito errado.

        Los empresarios son personas que también padecen necesidades. Estas necesidades son diferentes a las de otros grupos sociales, y hay que saber cuáles son y cómo satisfacerlas. Las siguientes son algunas recomendaciones para aquellos que desean ser líderes efectivos de este sector de la población:

1. Hay que diseñar reuniones altamente sensibles al ambiente empresarial. Un hombre de negocios puede llegar a un culto el fin de semana, tal vez sintiéndose comprometido por un cliente o por un amigo, pero esto no quiere decir necesariamente que continuará asistiendo, a menos que el mensaje, la música de fondo, la recepción de parte de los ujieres, la calidad de la interpretación de los músicos, la higiene y presentación del local, se adapte al gusto y costumbres de los empresarios de la comunidad.

        ¿Cómo conocer la preferencia de estas personas? Puede ser a través de encuestas especializadas para este sector, o bien aguzando los oídos cuando estamos con este tipo de gente. A menudo es útil hacerles preguntas como: ¿Qué le gustaría ver si usted visitara una iglesia o un grupo cristiano? ¿Qué tópicos le interesaría que se aborden?

        Es importante señalar que además de invitarlos a la reunión general de la iglesia, podemos organizar reuniones mucho más pequeñas, ya sea en un hotel o en una casa adecuada a las exigencias, con un grupo de cristianos debidamente capacitados para la atención de los invitados.

        El apóstol Pablo decía: «…a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos» (1 Corintios 9:22 RV60). Un estudio minuciosos de 1 Corintios 9:19-23 podría ser de mucho beneficio para entender el reto de innovar e introducir cambios que nos permitan ganar a otros segmentos de la población.

2. Es importante trasmitirles una actitud de servicio y amistad. En una ocasión un empresario que recién conocía la iglesia, recibió la visita del pastor y una delegación de líderes para solicitarle ayuda económica para un proyecto de la congregación. El empresario dio una pequeña contribución, sin embargo no quiso volver a la iglesia porque se sintió utilizado. Cuando una persona que nos visita llega a la conclusión de que el pastor y los líderes están más interesados en su dinero que en su salud espiritual, decide no volver a asistir. Pensamos que ejecutivos y empresarios son de las personas más sensibles en este aspecto.

        Cuando al llegar a una congregación observan que se les atiende amigablemente, con una muestra genuina de amor hacia su persona y su familia, las probabilidades de que se siga reuniendo aumentan. No olvidemos que la gente nos va a reconocer como discípulos de Cristo por la manera en que el amor fluye en la congregación. Este fue el espíritu que el Señor trató de imprimir en Juan 13 cuando dijo: «El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos» (Juan 13:35 NTV).

3. Como instrumento de evangelismo usar temas relevantes a sus actividades. En una ocasión invitamos a un importante personaje de la comunidad a disertar sobre las perspectivas económicas de nuestro país. Giramos invitaciones a empresarios, profesionales, cuerpo diplomático y periodistas. El evento se realizó en un buen hotel de la ciudad, y el resultado fue que tuvimos una gran asistencia de personas que pertenecían a estos grupos. Hasta hoy se ha conservado fruto de dicha reunión, de tal forma que procuramos tener reuniones masivas de este tipo por lo menos una vez al año.

        Nuestra experiencia es que una de las herramientas más útiles en el proceso de ganar empresarios y de mantener animados a los que ya están en la iglesia, es la creación de reuniones especiales con temas dirigidos al interés de ellos. En estas reuniones pueden participar otros ejecutivos y profesionales de la iglesia que hayan sido entrenados previamente para lograr una buena primera impresión. No existe una segunda oportunidad para producir otra primera impresión.

        Uno de los elementos que se deberían incluir en esta preparación es la eliminación de todo lenguaje religioso excesivo. El empresario no cristiano tiende a rehuir ante lo religioso. No debemos olvidar que el cristianismo es una relación personal con Jesucristo y no una religión.

        Preparar reuniones para que los empresarios ganen a empresarios es una de las formas más efectivas para lograr estabilidad en la asistencia de este grupo a la iglesia. El hombre o la mujer de negocios serán ganados para Cristo mayormente por otro hombre o mujer de negocios, y podrá mantenerse en un servicio fiel al Señor teniendo el propósito de ganar a otros en situaciones similares a través de reuniones especializadas.

4. Crear una serie de temas que puedan llenar necesidades de este grupo poblacional. Esta recomendación difiere un poco de la anterior en el sentido que los otros temas son para atraer al empresario a la iglesia, mientras que estos temas son para comenzar a edificar el carácter de Cristo en estas personas, llenando en primera instancia sus necesidades particulares.

        El estudio de los empresarios en los versículos de Mateo 16:25-26 ha demostrado ser muy efectivo al advertirles acerca del camino en el cual transitan, pues este grupo quiere «ganar el mundo, perdiendo su alma».

        El compartir con ellos acerca de las prioridades que deberían tener, brinda un gran sentido de dirección, siempre y cuando este criterio no se imponga a la fuerza o legalistamente. El empresario necesita que se le hable con una mezcla de amor y claridad con respecto a estas cosas.

5. Procurar mantener una relación de respeto y educación. Un exitoso hombre de negocios en la producción de materiales de construcción, comenzó a congregarse en una iglesia donde fue recibido con mucho cariño y actitud abierta. Luego de cuatro meses de reunirse en la iglesia, sin ninguna explicación dejó de congregarse abruptamente. El pastor se preocupó e hizo una cita con él para conocer las razones que le habían motivado a esa decisión. La respuesta del empresario le sorprendió: «Yo me gradué con honores en la universidad, fui a estudiar mi máster a una de las mejores universidades del mundo, y no me gusta que personas sin educación ni posición económica me comiencen a tutear sin haberles dado consentimiento. Francamente, he luchado por hacerme una imagen, y no estoy a gusto con que se me trate de esta forma».

        Aunque a primera vista esto parezca una reacción orgullosa de parte de este empresario, el cual debía crecer espiritualmente en humildad, es cierto que sus declaraciones nos presentan un principio que no deberíamos descuidar: Las personas a discipular van a ir dando pautas de cómo prefieren que se las trate. No podemos tratar a un anciano como a un joven, o a un profesional como a un jefe de estado. Esto no es acepción de personas sino una realidad sociológica que deberíamos asimilar para ser más efectivos en el proceso de evangelizar y ganar a empresarios. En la medida en que el empresario esté creciendo espiritualmente, llegará el momento en que él mismo pedirá que se lo trate con menos formalidad.

        El apóstol Pablo fue un gran ejemplo cuando, a la vez que hizo gala de audacia, trató con profundo respeto a Festo y al rey Agripa (Hechos 24).

6. Involucrar al empresario en un sistema de discipulado adecuado a sus necesidades. La gente va a acudir a donde se llenen sus necesidades. Si somos diligentes en averiguar cuáles son las necesidades comunes a los del mundo empresarial de nuestra localidad, seremos más efectivos alcanzando y discipulando a este sector de la sociedad. Las personas acudían a Jesús para verse librados de sus dolencias y problemas, y por eso no faltaban multitudes que lo siguieran.

        De la misma forma, en la medida en que, sin sacrificar la verdad del evangelio, empecemos a satisfacer las necesidades espirituales y emocionales de los empresarios, que también tienen sus problemas, no cabe duda de que la iglesia comenzará a ser atractiva para ellos.

Profile picture